domingo, 7 de enero de 2018

Va un caracol y derrapa

El caracol olvidó porqué había decidido hacerlo todo a un ritmo. Comenzó a coger curvas aleatorias en el laberinto de su vida, pensando que era una carrera. Se olvidó de seguir un plan, empezó a hacer lo que le mandaban y no lo que sus ilusiones le decían. Tomó el camino equivocado una y otra vez, a pesar de las señales en cada bifurcación y ,cuando se dio cuenta, era demasiado tarde, estaba a punto de chocarse contra la pared.

Frenó en seco y derrapó, justo a tiempo para ver un nuevo camino, uno al que no había prestado atención, era estrecho y escarpado, pero con un poco de ganas y la imagen de lo que casi ocurre presente en todo momento, consiguió llegar al final y ante él se abrió un jardín inmenso, con muchos caminos que elegir, todos con dificultades pero todos luminosos, porque todos llevaban a sus sueños y, esta vez, no se dejaría volver a llevar hacia la pared.

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