martes, 24 de octubre de 2017

Lo que nunca tuvimos

Es extraño cómo se puede echar de menos a una persona sin haberla tenido...
¿Cómo es posible que añoremos algo que nunca hemos probado? ¿Que nos encontremos apáticos por algo que hemos saboreado pero sabíamos que nunca sería nuestro?
Quizá nuestra imaginación nos lleve muchas veces más allá de donde estamos, haciéndonos creer que lo que soñamos se ha convertido en algo verdadero. Puede, que en lo más profundo de nuestro ser una voz nos susurre que pudimos tenerlo, que no nos esforzamos lo suficiente, que es nuestra culpa que esa persona se haya ido o se haya alejado, aunque no sea verdad. Las circunstancias muchas veces nos hacen más duro el camino, pero si ya sabíamos que estaba torcido... ¿Por qué no cambiarlo por uno nuevo? ¿Por qué esperar a que el camino cambie cuando nos esperan otros cien a nuestro al rededor? A lo mejor nos hemos acostumbrado a perseguir lo que no se puede conseguir, a amar lo dañado porque es lo único que conocemos. Lo único que hemos saboreado, aunque nunca lo hayamos tenido y sepamos que nunca lo vamos a tener.

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