domingo, 19 de enero de 2014

Y los sueños... sueños son

Los sueños... esas ilusiones que aveces perseguimos aunque ya se nos hayan escapado de entre las manos ¿o son ellos los que nos persiguen a nosotros? No lo sé... Hace mucho que los temores me quitan los sueños y, cuando consigo llegar a ellos, se vuelven pesadillas en las que me quedo atrapada.
En cuanto me quedo en silencio se suceden en mi cabeza las ideas, una tras otra, a veces incluso entrelazándose sin dejarme distinguir cuál es cuál, sin dejarme un segundo para reflexionar sobre la anterior. Las dudas me abruman, me sorprenden a cada paso que doy, en cada momento a solas me invaden dando inseguridad a cada decisión que tomo, a cada paso que doy en mi vida cuando quiero empezar a poner orden en ella. Una aglomeración de tristeza y desesperaanza es en lo que se han convertido mis sentimientos, lo bueno ha desaparecido en los últimos días dando lugar al despecho y el dolor que me invaden mientras intento salir a la luz... mientras intento agarrarme a esa minúscula esperanza, a ese tímido rayo de sol que veo, pero que no sé como alcanzar, pues está lejos, arriba... muy arriba, en la parte superior de este profundo pozo en el que me encuentro. Cada vez veo la luz más tenue, no quiero dejarla ir... pero ya no depende de mí... depende de alguien más, depende de algo que me haga sentir las fuerzas necesarias para empezar el duro ascenso... si tú, que estás leyendo esta confesión, puedes ayudarme, si puedes aportarme algo a lo que aferrarme, hazlo... pues estoy viva, pero mi vida es, en este momento, una negra oscuridad, de la que no puedo salir sola, pues mis sueños eclipsados ya no me sirven para seguir y estoy atrapada donde nadie puede oírme, en mi misma...

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