jueves, 3 de octubre de 2013

Caídas y vueltas a empezar

A menudo me dicen que soy muy inocente ¿sabéis por qué? Me ilusiono con facilidad, como los niños pequeños cuando les dicen que les comprarán un globo o un algodón de azúcar en la feria ¿Y qué si lo soy? Me gusta emocionarme, tener algo por lo que vivir, algo por lo que luchar. El problema es... que no siempre sale bien.

Cuando una persona a la que quieres te decepciona de tal forma que las esperanzas te abandonan, duele, es más, te desgarra las ilusiones, las esperanzas, y sientes un dolor en el pecho que no se puede describir con palabras, lo único que te sale es llorar tirado en la cama todo el día, encerrada en tu habitación, eso sí, para que nadie se entere lo importante que era para ti. Esto es aun peor si la persona que te ha decepcionado no sabe que lo ha hecho, que ha roto tus sueños y que nada volverá a ser lo mismo... o sí.
Lo malo de ser "inocente" como dicen por ahí es que mis ilusiones se reconstruyen mientras sueño, pienso que no hay nada que no pueda tener, que todo va a ser como soñé que sería... o al menos eso me pasa contigo. Ayer lloré hasta rabiar y mi cama recibió los golpes de rabia que tu causaste y sin embargo hoy, por debajo de esos sentimientos he encontrado otro: la esperanza. Esperanza de que vuelva a ser lo mismo, de que todo lo que sentía era real y no se ha esfumado... de que todo haya sido un malentendido.

Llamadme tonta si os apetece. Pero me gusta quererle, aunque a veces duela.

1 comentario:

  1. Todo se puede conseguir, no se pierde nada por intentar algo que realmente quieres, aunque sean mil y una vez las que tengas que insistir.

    ResponderEliminar