sábado, 30 de junio de 2012

La vida es un sueño... o no?



Le conocía desde hacía apenas unos días y ya sentía algo extraño cada vez que le miraba, cada vez que le veía acercarse por el pasillo su cuerpo empezaba a temblar y su voz no salía de su garganta, sino que los nervios la traicionaban haciéndola tartamudear y empezaba a ponerse cada vez más nerviosa, ese día cuando cerró los ojos para tranquilizarse y respirar, se había encontrado con los suyos muy cerca. El corazón se le disparó, sus mejillas se empezaron a tornar de un color rosado cada vez más intenso.
Oyó a alguien que la llamaba a lo lejos pero lo ignoró necesitaba toda su concentración  para recuperar su naturalidad.
-¡Leire… Leire! Vuelve al mundo real. Un, dos ¡Tierra llamando a Leire! Otra vez te has quedado ausente, estoy segura de que estabas pensando en él, admítelo, ese chico te gusta.
-No, bueno… sí, puede que sea eso. Pero , aunque lo sea, sabes que no se lo diré, soy demasiado tímida para eso.
Sonó el timbre y Leire aprovechó para escabullirse entrando en clase, no era la primera vez que le pasaba, a veces se sumía en sus pensamientos y se iba a su mundo, donde estudiar y trabajar eran cosas de poca importancia, donde sus sentimientos eran todo lo que importaba. Había llegado hacía muy poco tiempo a la ciudad y le gustaba su nueva vida; no más insultos, no más llorar día y noche encerrada en su habitación ni esconderse tras una capucha, nadie la odiaba allí ni se metía con ella,  pero algo fallaba, a pesar de haber rehecho su vida, sentía que le faltaba algo, que no todo era tan perfecto como parecía, algo la decía que todo iba a salir mal… mientras estaba en clase pensaba en ello ¿Qué era lo que fallaba? ¿Por qué se sentía asi? Después de una tortuosa e interminable hora sin ninguna respuesta estaba cansada de darle vueltas a las cosas, cerró los ojos a la vez que suspiraba, el timbre que anunciaba la salida de clase sonó por fin y abrió los ojos buscando la mochila para ir por fin a casa, pero no la encontró, en su lugar solo había sábanas y el sonido del timbre poco a poco se fue convirtiendo en el desagradable ruido del despertador. Todo había sido un sueño, ese era el mal presentimiento, su vida no era así y ni siquiera tenía gente que la apreciase en aquel lugar, eso era lo que fallaba… no vivía en un sueño.

1 comentario:

  1. La protagonista de la historia se parece mucho a mí. Soy muy tímida y a veces me gustaria vivir en un sueño. He intentado conseguir un sueño lúcido varias veces pero sin resultado. Me encantan tus historias. Eres muy buena escribiendo :)

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