sábado, 30 de junio de 2018

Mi historia

Es algo que no puedo explicar... el recuerdo de sus manos sujetándome, de su respiración en mi cuello mientras su pulso se aceleraba, y no lo podía parar... nadie podía pararlo, y él no quiso. No fue capaz de ver que eramos diferentes, que no era el momento, ni el lugar. Que le quería con todo mi corazón pero no estaba preparada para entregarle cada rincón de mi cuerpo.

Ahora sólo quiero olvidar cada momento, no quiero recordar cada vez que sus labios rozaron los mios, no quiero que sus manos vuelvan a tocarme nunca más ni ver sus ojos azules volver a mirar los míos con esa intensidad peligrosa. No quiero que su recuerdo altere los momentos presentes, porque nadie debería parar su vida por otra persona, especialmente por una que no sólo no lo necesita, sino que tampoco lo merece.Quiero borrar de mi memoria cada segundo de esa noche, cada día de ese mes interminable, en el que me juró amor y me demostró mil cosas distintas, pero ninguna era la que me prometía. Quiero dejar de mirar detrás de cada esquina por si está él, poder lanzarme en una relación sin miedo a que la historia se repita, sin miedo a que lo que quiera no se escuche.

Nadie debería sentir este miedo, esta vergüenza de contar algo que le ha pasado. Nadie debería pasar solo por ello, porque nadie debería pasar por ello.

Algún día me olvidaré de él... o quizás no, pero algún día podré decir, que no te tengo miedo, que lo que hiciste no me afecta, que otros me han demostrado que hay un mundo diferente, opuesto a lo que tu me demostraste. Y aunque ese día no sea hoy, conseguiré llegar a él, y me sentiré orgullosa, y contaré mi historia.

domingo, 7 de enero de 2018

Va un caracol y derrapa

El caracol olvidó porqué había decidido hacerlo todo a un ritmo. Comenzó a coger curvas aleatorias en el laberinto de su vida, pensando que era una carrera. Se olvidó de seguir un plan, empezó a hacer lo que le mandaban y no lo que sus ilusiones le decían. Tomó el camino equivocado una y otra vez, a pesar de las señales en cada bifurcación y ,cuando se dio cuenta, era demasiado tarde, estaba a punto de chocarse contra la pared.

Frenó en seco y derrapó, justo a tiempo para ver un nuevo camino, uno al que no había prestado atención, era estrecho y escarpado, pero con un poco de ganas y la imagen de lo que casi ocurre presente en todo momento, consiguió llegar al final y ante él se abrió un jardín inmenso, con muchos caminos que elegir, todos con dificultades pero todos luminosos, porque todos llevaban a sus sueños y, esta vez, no se dejaría volver a llevar hacia la pared.

martes, 24 de octubre de 2017

Lo que nunca tuvimos

Es extraño cómo se puede echar de menos a una persona sin haberla tenido...
¿Cómo es posible que añoremos algo que nunca hemos probado? ¿Que nos encontremos apáticos por algo que hemos saboreado pero sabíamos que nunca sería nuestro?
Quizá nuestra imaginación nos lleve muchas veces más allá de donde estamos, haciéndonos creer que lo que soñamos se ha convertido en algo verdadero. Puede, que en lo más profundo de nuestro ser una voz nos susurre que pudimos tenerlo, que no nos esforzamos lo suficiente, que es nuestra culpa que esa persona se haya ido o se haya alejado, aunque no sea verdad. Las circunstancias muchas veces nos hacen más duro el camino, pero si ya sabíamos que estaba torcido... ¿Por qué no cambiarlo por uno nuevo? ¿Por qué esperar a que el camino cambie cuando nos esperan otros cien a nuestro al rededor? A lo mejor nos hemos acostumbrado a perseguir lo que no se puede conseguir, a amar lo dañado porque es lo único que conocemos. Lo único que hemos saboreado, aunque nunca lo hayamos tenido y sepamos que nunca lo vamos a tener.

lunes, 29 de febrero de 2016

Ni tinta ni papel

Me he quedado sin palabras, siento que ya no hay nada que tenga que escribir, que no tengo nada que contar. O puede que simplemente no sepa por donde empezar a decir lo que tengo que decir... De momento, gritaré en silencio.

viernes, 21 de agosto de 2015

¿Continuará?

No sabes cuánto me cuesta escribir esta historia... nuestra historia. La historia de dos personas que un día, de repente, se dieron cuenta que algo conectaba entre ellas y empezaron a escribir... pero no es una historia fácil, ni tampoco una historia continuada. Se trata más bien de una historia en la que algunos capítulos faltan y en el que pasan muchas páginas sin que ocurra nada y otras en las que se desbordan las palabras. Una historia demasiado irregular... me gustaría escribir el último capítulo de esta historia, pero no puedo, todavía tengo que preguntarte si la historia se acaba o continúa... y me da la impresión de que tu también te has quedado sin tinta.

domingo, 15 de marzo de 2015

Arrepentimiento

Acabo de ver el trabajo de una fotógrafa, que hizo escribir de lo que más se arrepentían a 20 personas para que al compartirlo liberaran parte de ese arrepentimiento. Pues bien, yo quiero decir que me arrepiento de no saber expresar como me siento o, mejor dicho, de no saber lo que siento porque intento entenderlo y son cosas que no se pueden entender. Me arrepiento de no tener más valor y, sobretodo, me arrepiento de no arriesgarme, porque es muy fácil vivir sin arriesgarse, es seguro... pero te dejas muchas cosas por el camino.

jueves, 5 de febrero de 2015

Pasos adelante

No quiero volver a pensar en ti, duele demasiado... mejor dicho, aún duele demasiado. Eso es... aún. Porque llegará el día en el que podré pensar en todos los momentos que vivimos juntos, en cada palabra de animo que me diste y cada sonrisa que me provocaste sin que se me humedezcan los ojos.
No creo que vaya a ser fácil, ni creo que vaya a ser pronto, pero sé que podemos volver a ser lo que eramos antes de todo esto. O incluso más. Siendo justos, ya ni me acuerdo qué eramos antes de todo esto ¿Eramos amigos?¿Conocidos?... puede que sólo fuésemos dos personas que se encontraban en la esquina menos esperada, chocándose con una disculpa y una mirada furtiva... no lo sé. Pero sí sé que esto no se acaba aquí, somos lo suficiente para seguir juntos. No como hasta ahora, no. Tampoco quiero que vuelva a ser como hasta ahora, una vez es suficiente para darse cuenta de que íbamos a la deriva... Y nos gustaba ir a la deriva... pero ha llegado la hora de encontrarse. Tú ya lo hiciste hace unos meses, y ahora me toca a mí. Sigo esperando una racha de viento o una corriente de agua. Algo que me saque de este remolino de pensamientos y sentimientos, pero mientras llega, sigo pensando en todo lo que hemos vivido juntos, y sigo pensando que deberíamos seguir adelante. Con la misma ilusión de siempre, pero de una forma distinta. Que nos etiqueten de la forma que quieran pero que no dejen de etiquetar lo que somos. Porque si llegué tarde para ser algo más, la complicidad no se ha roto y, aunque aún duela pensar en ti, duele menos sabiendo que sigues ahí de una forma distinta, aunque no sea de la forma que yo quisiera, ni de la que tu quisiste en un momento.
Sabía que merecías la pena, pero al no abandonar por completo el barco me has demostrado que no me equivocaba. Y no sólo a mi, también a todas esas personas que cada día intentaban convencerme de lo contrario. Gracias por demostrar que eramos de verdad... que lo seguimos siendo.